martes, 1 de mayo de 2012

Si tan solo se volviera a completar el espacio, esa palabra que me arropa, que me envuelve en un laberinto de lo desconocido y los demás mirando con recelo y ambos palpitando como estrellas colgadas en ese marco negro sin profundidad media. Caminábamos entre conversaciones subiendo por una espiral y bastaba solo un sonido tuyo para desbaratar el mundo y cerrar los espacios entre tu mirada y la mía. Solo quiero que camines a mi lado, liberarnos de la banalidad que constituye este lugar de muertos vivos que caminan y patalean desorbitados contra un muro, ser el sol que te abre los ojos en la mañana y tu una luna infinita habitándome en las noches, descubrirte todos los días de paseo en la inconsciencia regalándome una vida nueva cada segundo con cada beso que dibujas en mi boca, con cada estampida de tu aliento a fruta aplastando implacable mi infortunio. me gustaría ser más elocuente, acercarme a ti de modos menos imprecisos, tal vez sin tantas pretensiones amarradas a los dientes, acertar en lo que piensas mientras cosechas un millón de ideas coloreadas acurrucada hablando con el viento y dejándote arrastrar como el sol se resbala detrás las cortinas en las tardes; me gustaría ser ese manto infinito que te hace brillar y a mi enamorarme de ti tan perdidamente que hasta puedo dejar de sentir mis manos... aquí, 2600 metros encima de los andes no es tan claro, por aquí por esta parte de la tierra solo estaba ennegrecido un poco, como llorando a veces... perdido entre lo blanco y lo gris de una muralla de humedad atomizada... creo que perdimos la ruta de vuelta, la imaginación hecha un marasmo, pero también es bueno encontrarse en el futuro y el presente tratar de recortarlo... aquí te estoy esperando, como siempre, regalándole palabras al viento porque sé que el viento en la montaña las va a llevar a tu valle en el sur y van a ser en un futuro candelaria y magdalena agarrándonos las manos y construyendo ese puente que tanto estamos esperando, que tanto amamos, que tratamos de construir en la distancia, ese que quiere enredar al fin nuestros destinos...

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